Published On March 28, 2024
Journal Issue LJRHSS Volume 24 Issue 4

Bolivia: Architecture and Rituality, Implications of the Miniatures of Buildings in the Alasita Festivity

Dr. Guido Jes s Alejo Mamani
Dr. Guido Jes s Alejo Mamani
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Research ID F18V6

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Abstract

The research focuses on the relationship between architecture and rituality in the Andean world, specifically in the cities of La Paz and El Alto in Bolivia, where the popular area of Aymara roots celebrates the Alasita festival characterized by the presence of miniatures that exemplify aspirationality and desires for abundance.

The buildings represented in the miniatures transcend from objects to subjects, thus they are also consolidated into references, into architectural heritage, through which social recognition is achieved for some contemporary buildings. This recognition does not necessarily correlate with the architecture promoted by state governments and Bolivian academia.

Through Alasita, the majority population makes known its horizon, its aspirations, its view of the possible city of the future, its autonomous imaginary of modernity incorporated into its cultural core.

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I. INTRODUCCIÓN

La arquitectura y la ritualidad están estrechamente relacionados en el mundo andino. El edificio lleva inherente una carga simbólica que lo convierte en un sujeto trascendente mediante el cual se interactúa con deidades protectoras como la Pachamama . La ritualidad se expresa en distintas festividades en los que se refuerza no solo un vínculo divino trascendente, sino también otras dimensiones, como la construcción de patrimonio y reconocimiento social a algunas obras de arquitectura, todo ello desde los estratos bajos de la sociedad.

Una festividad de gran importancia es la denominada "Alasita" , la cual es una muestra elocuente de la subjetividad social que a menudo se engloba en lo "popular". Es una fiesta que no solo pervive desde la etapa precolonial, sino que es una muestra de dinamicidad cultural a través del tiempo, lo que muestra su vitalidad y capacidad de reinvención continua.

Un aspecto esencial de la fiesta de las Alasitas es la aspiracionalidad que impulsa la elaboración de las miniaturas. Lo representado en ellas muestra lo que es deseable, lo que se aspira y se trabaja para obtener. Los artesanos que realizan las miniaturas realizan una lectura de la realidad social mayoritaria, lo que implica una mirada cercana a los fenómenos sociales y menos influida por posturas ideológicas que son hegemónicas en otros espacios.

Si se toman en cuenta las representaciones arquitectónicas, en la feria de las alasitas no se pueden ver reproducciones de edificios que mediáticamente son representativos, como la denominada "arquitectura patrimonial", tampoco se observan símbolos arquitectónicos políticos - ideológicos como la "Casa Grande del Pueblo" - construcciones estatales de "vivienda social"; tampoco están presentes símbolos de la "modernidad global" como el rascacielos Green Tower - algún edificio minimalista de apartamentos. No están presentes edificios con certificación "leed" o construcciones bioclimáticas, ni siquiera del tipo "lak'a uta" más asociado a lo vernacular.

En este sentido, en el presente artículo se hará una caracterización y profundización de la relación de la arquitectura y la ritualidad en la Alasita, tomando en cuenta las miniaturas arquitectónicas presentes en esta festividad, sus implicancias y proyecciones, en base a datos comparativos con la actual arquitectura que se desarrolla en la ciudad de El Alto y la periferia de la ciudad de La Paz.

II. LA ARQUITECTURA BOLIVIANA "OFICIAL" Y SUS LIMITACIONES

Cuando se hace referencia a la "arquitectura oficial", se remite a las expresiones provenientes de la academia y los gobiernos estatales, los cuales pretenden expresar la representatividad en cuanto a la producción arquitectónica boliviana, especialmente en sus esferas respectivas.

La arquitectura proveniente de los gobiernos estatales está ligada al carácter mismo del Estado, así como sus expresiones ideológicas incluso con sus contradicciones. En este sentido, en la actualidad el Estado Plurinacional esgrime el "Vivir Bien" como paradigma civilizatorio, sin embargo, no se expresa a cabalidad en su arquitectura la cual tiende a la reproducción de la modernidad occidental a través de una estética minimalista.

En la Academia las posiciones críticas a la modernidad occidental están más presentes, lo que no implica su superación plena, pero su enfoque mantiene la óptica eurocéntrica a través de miradas ancladas en el posmodernismo, multiculturalismo e indigenismo , lo que limita una producción teórica y arquitectónica autónoma y en base a los fenómenos culturales vigentes en las mayorías populares.

Estas esferas "oficiales" tienen sus mecanismos de construcción de legitimidad a través de la instauración de imaginarios ligados a símbolos arquitectónicos (Estado), como la institucionalización de concursos y premios a edificios de la formalidad: las bienales de arquitectura (Academia).

Un aspecto convergente -del Estado y la Academia- es la formulación del "patrimonio arquitectónico" como elemento de cohesión y representativo de la identidad de la sociedad. Esta producción suele estar sujeta a criterios de etnia y clase afines a las élites con su carga colonial, por lo que su internalización en la población mayoritaria es limitada. Esta forma de asumir la exclusividad de enunciar el patrimonio deja de lado las valoraciones, apropiaciones e imaginarios que implica la construcción de patrimonio social desde el ámbito popular.

En este sentido, existirá una disociación entre lo que es premiado y reconocido en las bienales bolivianas de arquitectura (Imagen 1) con lo que se replica y difunde en la feria de la Alasita (Imagen 2). El imaginario "popular" de lo que es lo deseable en arquitectura no responde a gran parte de los reconocimientos institucionalesprofesionales, sino que se desenvuelve mediante otras dinámicas concretas.

Imagen 1: Edificio Isabel, premiado en la Bienal de Arquitectura Boliviana de 2021. Fuente de imagen: https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/947246/edificio-isabel-christian-davila-arquitectos Imagen 2: Venta de miniaturas -entre ellas viviendas- en la Feria de Alasita de la Av. La Paz, El Alto. Año 2024. Fuente: Foto Propia

Pese a ello, en los últimos años se han venido realizando acercamientos puntuales de algunas instituciones hacia la arquitectura de raigambre popular, más allá del interés turístico, por ejemplo, la institución cívica "Los Amigos de la

Ciudad" de La Paz -que suele realizar distinciones a edificios paceños- abrió una categoría en su última convocatoria (2022) denominada "Arquitectura Andina Emergente" aunque con poca repercusión.

En este sentido, para indagar más en la construcción de reconocimiento social de la arquitectura a través de las Alasitas, es necesario hacer un esbozo sobre el relacionamiento de la arquitectura con la ritualidad que -en el presente contexto- corresponde a la realidad del ámbito popular de raigambre aymara , presente con vigorosidad en las ciudades de La Paz y El Alto.

III. ARQUITECTURA Y RITUALIDAD

En la cosmovisión andina el ser humano forma parte de un todo, ello se expresa también en la arquitectura, aunque con ciertas particularidades que responden a los contextos históricos. En la época prehispánica, por ejemplo, los edificios se vinculaban a la trayectoria de las estrellas, a la ubicación de las "wakas" (sitios sagrados), a los "achachilas" (elementos naturales reconocidos como hermanos mayores).

En gran parte del área rural del altiplano, este vínculo se mantuvo hasta fines del siglo XX, ya que las viviendas orientaban sus vanos (puertas y ventanas) hacia el Este, para recibir la salida del sol. En el área urbana poco se conservó en cuanto a la disposición de las construcciones, ya que la cuadrícula de la ciudad condicionaba la orientación de las construcciones. Sin embargo, gran parte de la ritualidad anterior se mantuvo, especialmente la relacionada a la concepción del edificio como un sujeto.

Retomando la idea del hecho arquitectónico (edificio) como parte de un todo, éste es concebido como un sujeto, al igual que otros entes, ya sean abióticos (ríos, montañas) como bióticos (personas, animales). El hecho arquitectónico sobre el que recae gran parte de esta concepción es la vivienda familiar de raigambre popular, construida como refugio y medio de sustento familiar, ya que no solo cumple la función de habitar, sino la de producir, es decir, generar ingresos económicos que coadyuven en el sustento familiar.

La vivienda rural aymara de antaño cumplía la misma función, habitar/producir, ya que los espacios de crianza de animales estaban colindantes a los espacios familiares, así también gran parte de los espacios de cultivo. La ritualidad en el mundo andino siempre estuvo ligada a la noción de fertilidad y productividad, por ende, la vivienda conservó estas cualidades en los espacios urbanos, dada las olas de migración aymara a ciudades como La Paz y El Alto. La vivienda es productiva y como tal, lleva inherentes características rituales particulares, herederas de la ritualidad aymara rural, entre las que se puede mencionar:

  • Al inicio de la construcción, se realiza una ofrenda a la Pachamama la cual está destinada a pedirle su protección ante cualquier inconveniente que se presente en la posterior construcción. La ofrenda se entierra en uno de las fundaciones que sostendrá el edificio.

  • En el vaciado de primera losa se apela a una tecnología social aymara que es el "ayni" la cual consta de relaciones de reciprocidad, que se expresan en la colaboración mutua que se hacen familiares en determinadas actividades: "hoy por ti, mañana por mí" . En el caso de la construcción y el vaciado de primera losa, los familiares ayudan en el mismo, reforzando las relaciones de parentesco.

  • Al finalizar la construcción de la vivienda, la familia organiza una fiesta que refuerza el "ayni", los lazos de parentesco. El edificio es adornado y se realizan ofrendas a la Pachamama. En los últimos años, en sectores concretos, como la ciudad de El Alto, el "qamiri" organiza opulentas fiestas en la inauguración de sus edificios, los cuales tienen una importante repercusión mediática.

  • La "Ch'alla" anual al edificio, implica un acto ritual que se realiza los martes de carnaval. El carnaval es una festividad que hereda gran parte de la ritualidad del "anata", fiesta andina aymara desarrollada en el inicio de la época de la cosecha. La "ch'alla" implica el

agradecimiento a la Pachamama por los bienes logrados y el bienestar familiar. Tal ritual consta de ofrendas a la madre tierra en forma de confeti, pétalos de flores, granos dorados, con cerveza y música. Una particularidad es que el martes de "ch'alla" se festeja y se llena de adornos a las herramientas de trabajo, a las mascotas, a los animales de granja, a las mismas personas, a los vehículos y especialmente a las viviendas (ver imagen 3). En este sentido, la vivienda cumple también el rol de sujeto, en la misma categoría de otros entes.

Imagen 3: Una vivienda "ch'allada" adornada y festejada en agradecimiento a la Pachamama, en la ciudad de El Alto, año 2024. Fuente: Foto Propia

Si bien gran parte de la ritualidad andina fue vigorosa en el pasado, hoy aún mantiene una importancia capital, aunque adaptada a los requerimientos y necesidades contemporáneas, destacando la festividad de las "Alasitas", que en el área urbana se reconfigura constantemente.

IV. LAS ALASITAS

La palabra "Alasita" deriva de un vocablo del idioma aymara que significa "cómprame", aunque su significado puede ser más profundo. Deriva de los rituales relacionados a la época de lluvias que en aymara se denomina como "Jallupacha", los cuales estaban orientadas en parte, al deseo de una productividad abundante para la época de cosecha, esencia -el deseo de abundancia y la aspiracionalidad- que se sigue manteniendo en las Alasitas de la actualidad. La festividad de las

Alasitas es una de las más importantes, dinámicas y vigorosas en Bolivia.

En cuanto a las deidades que protagonizan la festividad en la región altiplánica de La Paz y El Alto, la Pachamama es una figura permanente, también está el "Ekeko", deidad de la abundancia y fertilidad que tiene sus particularidades, los "achachilas" que son entes protectores y especialmente las "illas" de las que se hará referencia a posterior. La religión católica también ha influido en las creencias, especialmente en algunos sectores de la ciudad de La Paz.

Las Alasitas ejemplifican no solo la dinámica de los deseos de abundancia, sino la continuidad cultural y recreación de imaginarios a través de las reproducciones de miniaturas -principal característica de la festividad- las cuales no son meras representaciones ni solo objetos, sino entes que trascienden hacia los sacro-simbólico, también denominados como "illas".

"El uso de las miniaturas, conocido como illas, en la zona andina ha sido una constante porque son deidades que cuidan el rebaño, son el espíritu que cuida y multiplica los animales, plantas y bienes domésticos (productos agrícolas, dinero, ropa, etc.), y pueden existir a través de un objeto o espacio sacralizado que representa el 'ajayú' de todos los seres" (Szabó, citado por Oros, 2017, pp. 11).

Las Alasitas se celebran en varios espacios urbanos y rurales bolivianos, en los cuales se instalan mercados en los que abundan las miniaturas. En el caso de las ciudades de La Paz y el Alto, los mercados se instalan el 24 de enero y duran más de dos semanas; las fechas de instalación varían en otras regiones de Bolivia.

Parte de la ritualidad para el cumplimiento de las aspiraciones es la compra de miniaturas al mediodía del 24 de enero, ya que "es de vital importancia para que suceda, puesto que las 'acciones del juego' absorben la fuerza, en este caso del acto, para que esta illa en forma de casa pueda materializarse y crecer" (Oros, 2017, pp.21).

Un elemento importante es el relacionamiento que implica la adquisición de una miniatura, ya que "debe ser el regalo de un amigo, pareja o familiar; uno mismo no puede comprarlo para sí porque no alcanzaría el deseo de abundancia" (Moncada, 2016, pp. 266), aunque ello no necesariamente es una norma. Otro elemento central es la ritualidad que acompaña a dicha adquisición, la cual deja de ser un objeto inerte para constituirse en un sujeto trascendente, una "illa": "la miniatura es materia energizada, esta viva, crece y se reproduce" (sic.) (Oros, 2017, pp.14)

En este sentido, en la festividad de las Alasitas la miniatura cumple un rol fundamental como medio de relacionamiento social, y, como ente que motiva el accionar para conseguir lo que representa. En el caso de la miniatura de la vivienda existen más implicancias, las cuales se entremezclan con imaginarios autónomos de modernidad derivada de la arquitectura practicada por las mayorías populares.

V. MINIATURA ARQUITECTÓNICA, IMPLICANCIAS

Las miniaturas arquitectónicas en la Alasita forman parte de los artículos que presentan cambios permanentes en sus formas, colores y estética, además demuestran las transiciones históricas y fenómenos sociales que los caracterizan. Es necesario mencionar que el "lugar de enunciación" de la miniatura está ligada al ámbito "popular", es decir, es una expresión desligada de las expresiones de las élites tradicionales .

Durante gran parte del siglo XX, en una época en el que la migración campo-ciudad en Bolivia no era acentuada, en la Alasita sobresalen "los vaciados de casitas en miniatura, generalmente copias de las que existen en los barrios residenciales" (Paredes, 1982, pp.26), miniaturas vaciadas en yeso como se puede ver en el edificio de la imagen 4, posiblemente de estilo Art Decó. No puede generalizarse que solo edificios de las élites tradicionales hayan sido aspiracionales, pero formaron parte importante del imaginario de lo deseado a la espera de que -con el fenómeno de urbanización- el ámbito "popular" recreara sus propias expresiones arquitectónicas a través de sus propias élites, es decir, el qamiri.

Imagen 4: Miniatura de un edificio en la feria de Alasita del año 1968, La Paz. Fuente: Antonio Paredes "Las Alacitas (Fiesta y feria popular de la ciudad de La Paz)" pp.27.

La vivienda popular aymara tiene sus transiciones históricas expresadas en tipologías basadas en espacios y materiales , uno de ellos, denominado "edificio", se consolida a fines del siglo XX como el dominante, su "programa espacial se ha mantenido constante por décadas: tiendas en la planta baja, locales comerciales en la planta superior y apartamentos en las últimas plantas, ya sea para alquiler o residencia de los propietarios" (Alejo, 2021, pp.53). Este tipo arquitectónico recrea en lo urbano el carácter de la vivienda rural, que implica el habitar-producir, así también la miniatura lo replicará (Imagen 5 y 6). Así también los materiales en los que están hechos las miniaturas se diversificará siendo elaborados en yeso, madera y vidrio.

Imagen 5: (izquierda) Miniatura de inicios del siglo XXI. Fuente: Imagen tomada de Varinia Oros "Alasitas, Donde crecen las illas" pp. 189. Imagen 6 (derecha) Edificio de fines de los años 90s en "La Ceja" de El Alto. Fuente: Propia.

En las miniaturas de la Alasita de los 90s es notoria la similitud en las formas y colores, así como los espacios que se replican. La aspiracionalidad se orienta -en este caso concreto-hacia la generación de ingresos que coadyuven al sustento familiar, ya que el contexto económico boliviano es complejo, dada la informalidad mayoritaria que causa incertidumbre sobre los ingresos económicos.

Un fenómeno importante que se amplifica -en las miniaturas- a partir de la segunda década del siglo XXI, es el rol de reconocimiento social a edificios ya construidos, tendiendo a replicarlos en su totalidad o usando algunos elementos característicos de los mismos para fusionarlos en un edificio único. Esta forma de reconocimiento suple a premiaciones institucionales-profesionales de arquitectura -como las bienales- ya que implican una forma elección más directa de los edificios representativos y que paulatinamente forman parte de un "patrimonio social" dinámico e internalizado.

Es necesario mencionar que este reconocimiento social tiene doble filtro, el primero se da a partir del artesano que analiza el panorama de los edificios aspiracionales, el segundo filtro lo constituye el comprador de la miniatura, que lo elige según sus expectativas y la de la persona a la que le hará el regalo; es decir, no es un proceso individual y subjetivo, sino relacional influido por la subjetividad social y sus imaginarios.

Para tomar en cuenta la estética prevaleciente en los edificios y en sus miniaturas, se toma en cuenta el artículo "El Alto: la reconfiguración de los imaginarios a través de la estética" (Alejo, 2021), en el que se hace una clasificación de 5 variantes estéticas, basadas en la decoración del edificio: "Geométrica", "Ecléctica historicista", "Andina" , "Minimalista policroma" y "Futurista transformer".

Los edificios de estética andina (con símbolos andinos fueron de los primeros en ser replicados (imagen 7), dada su difusión que luego trascendería a lo mediático, a través de las obras del constructor Freddy Mamani (imagen 8).

Imagen 7: (izquierda) Miniatura de un edificio de variante estética andina con la artesana en el fondo, feria de Alasita de la zona 16 de julio, El Alto, 2022. Fuente: Imagen Propia. Imagen 8 (derecha) Edificio de estética andina, carretera a Viacha, El Alto. Fuente: Imagen Propia.

Si bien estas miniaturas arquitectónicas de estética andina fueron abundantes en la década pasada, en la actualidad siguen presentes, pero no en la misma cantidad que las réplicas de estética minimalista y futurista, lo que también tiene correlación con la dinámica arquitectónica de ciudades como La Paz y El Alto.

En el presente, tanto en El Alto como en la periferia paceña, se vienen construyendo edificios de variante estética "futurista transformer" , su correlato en la Alasita se da en réplicas casi exactas o referencias a las mismas, por ejemplo, el edificio Jhuliana del fallecido arquitecto Santos Churata es un exponente reconocible (Imagen 8 y 9).

Imagen 8: (izquierda) Miniatura de un edificio (Jhuliana) replicado con exactitud en la feria de Alasitas de La Paz, 2022. Fuente: Imagen Propia. Imagen 9 (derecha) Edificio Jhuliana, de estética "futurista transformer" ubicado en la Av. Juan Pablo II, El Alto. Fuente: Imagen propia.

Así también, en el año 2024 se presentaron miniaturas de edificios de reciente construcción, como el edificio "Caballeros del Zodiaco" inaugurado en noviembre de 2023, lo que implicaba un corto margen de tiempo para su elaboración artesanal. Los edificios más espectaculares de los qamiri ya forman parte de las referencias de las miniaturas, especialmente aquellos que tienen temáticas concretas, es decir, recurren a un tópico cinematográfico o referencias a alta tecnología (Imagen 10 y 11).

Imagen 10: Parte de los edificios representados en las Alasitas en La Paz y El Alto, de izquierda a derecha: Edificio "Iron Man" (inaugurado en 2019) en la zona 16 de julio, Edificio "Bumblebee" (inaugurado en 2023) en la Av. Adrián Castillo, Edificio "Caballeros del Zodiaco" (inaugurado en 2023) en la carretera a Laja, todos ubicados en la ciudad de El Alto. Fuente: Elaboración en base a fotos propias.

Imagen 11: Miniaturas de edificios de estética futurista y temática de ficción, expuestas en la festividad de Alasitas del año 2024, La Paz. Fuente: Imagen propia.

La adquisición de una miniatura de estos edificios no necesariamente implica que se construirán copias exactas, sino, se aspira a que la futura vivienda pueda brindar alguna aptitud del edificio referenciado, ya sea la capacidad de generación de ingresos, el prestigio y reconocimiento social, la repercusión mediática. Es un horizonte, un objetivo que pueda delimitar los esfuerzos individuales y familiares.

Las miniaturas arquitectónicas de la Alasita también pueden inferir lo aspiracional en cuanto a la expresión espacial, funcional, tecnológica y morfológica de la miniatura:

  • La función dual de la vivienda es una constante. La mayor parte de las miniaturas de vivienda muestran la función del habitar/producir, heredera -en este aspecto-de la vivienda aymara rural.

  • La tecnología constructiva representada tiene correlación con la realizada en la casi totalidad de la Bolivia urbana, la cual consta de una estructura de hormigón con cerramientos de ladrillo (Imagen 12). El inicio de la construcción de un edificio también es representado, ya que toda familia aspira el iniciar la construcción de su vivienda, o continuar la construcción de la misma .

  • Las miniaturas de viviendas con enfoque más productivo se plantean en la totalidad del lote (como los edificios en la ciudad de El Alto), mientras otras las que tienen uso más residencial presentan un patio frontal, similar a las viviendas de otras ciudades Cochabamba) (imagen 10). Esto implica la idea de maximización diferenciada del espacio.

Imagen 12: Miniaturas de edificios en construcción en las Alasitas del año 2023, El Alto. Fuente: Imagen propia.

Imagen 13: (izquierda) Miniaturas de viviendas con diferente ocupación de lote, en el 100% en la parte superior y con un retiro frontal (patio) en la parte inferior. Fuente: Imagen propia. Imagen 14 (derecha) Edificio de estética minimalista con un local de negocio en parte del patio frontal, ciudad de Cochabamba. Fuente: Imagen propia.

Es necesario puntualizar que las miniaturas de edificios presentes en la feria de Alasita de La Paz y El Alto no se restringen a la región altiplánica andina, se ven las mismas miniaturas en la Alasita de otras regiones de Bolivia, ya sea el norte amazónico, las llanuras orientales y los valles interandinos, aunque, en el caso de la ritualidad, otras regiones tienen sus propias particularidades.

VI. ALASITAS E IMAGINARIOS DE MODERNIDAD

La festividad de las Alasitas forma parte de los imaginarios de "modernidad" en el ámbito "popular" que suele expresarse en la estética de los edificios:

" (...) Este imaginario está posesionado en la mentalidad de los estratos altos, como el del qamiri, que lo expresa en su arquitectura; pero la diferencia con las burguesías bolivianas es que –como elite social– las expresiones del qamiri son aspiracionales a gran parte del ámbito popular y son reproducidas por festividades como las Alasitas (...)" (Alejo, 2021 pp. 75-76)

Dadas sus características, estas expresiones implican la suma de elementos asociados a lo moderno a un tronco cultural sólido, "(...) se desarrollan perspectivas alternativas sobre la modernidad (...). Estos puntos de vista no necesariamente cortan los vínculos con las raíces ancestrales aymaras, sino que más bien reflejan frustraciones históricas y aspiraciones en evolución dentro del paisaje contemporáneo" (Alejo, 9 de enero, 2024).

El tronco cultural sólido, la raíz ancestral -en este caso- consta de la ritualidad, la concepción del edificio como sujeto y su trascendencia hacia la categoría de "illa" (materia energizada) ejemplificada en las Alasitas. Estas cualidades son constantes y no son cambiantes como la estética de los edificios, por ello, el estancamiento en la difusión de edificios de estética andina, no necesariamente implica el abandono de la raíz ancestral.

Las frustraciones históricas se relacionan a los fallidos intentos estatales de modernización basados en criterios occidentales rígidos y dependientes, renunciando a la autonomía, impidiendo a las sociedades de raigambre prehispánica, la construcción de su propio horizonte, en este caso, su propia modernidad.

En el caso de la arquitectura -cuyas miniaturas se ven en la Alasita- la modernidad es una representación siempre cambiante, pero que implica una idea de contemporaneidad basada en los materiales del edificio y su estética, la cual, en el presente contexto, es minimalista y especialmente futurista. Cabe aclarar que lo que se denomina como minimalismo en este medio, no lo es en una dimensión conceptual académicamente aceptada, sino es una representación utilitaria, de adopción autónoma que no obedece a cánones rígidos establecidos.

En el caso de la relación entre la noción de modernidad y la estética futurista, se la puede particularizar a la dinámica de la región altiplánica aymara en la que están insertos La Paz y El Alto. En esta región se han hecho comunes las innovaciones tecnológicas artesanales y la recreación de alta tecnología en robótica, todo en un ambiente de precariedad informal y abandono estatal. Parte de la subjetividad social está predispuesta a ese horizonte y lo expresa también en la estética de sus edificios, la Alasita no hace más que reflejar esa dinámica a través de las miniaturas.

En el aspecto urbano, la Alasita muestra el horizonte imaginado de la ciudad por quienes forman parte de las bases sociales de la misma. La imagen urbana, su fisonomía, sus colores y formas (Imagen 15). Esta sería la "ciudad moderna" imaginada de forma autónoma, que poco tiene que ver con los paradigmas modernos producidos por la academia y las élites tradicionales.

Imagen 10: Panorama de las miniaturas de viviendas en un puesto de venta en la Alasita, La Paz, 2024. Fuente: Propia.

Lo expuesto implica que la producción arquitectónica "popular" contemporánea ha trascendido la cualidad de "hecho arquitectónico", ocupando un sitial fundamental en expresiones culturales como la Alasita. Su uso -como miniatura- simbólico, identitario, ritual lo posesiona como patrimonio social y horizonte aspiracional, con sus implicancias.

VII. ALASITAS COMO EXPRESIÓN DE PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO SOCIAL

Desde los gobiernos estatales y la academia se promociona la arquitectura que tiene atribuciones patrimoniales, es decir, forma parte de la historia e identidad de la ciudad y región. En el caso boliviano, el patrimonio mayormente engloba expresiones arquitectónicas del pasado prehispánico y el periodo de la colonia-república, aunque la producción prehispánica suele tener connotaciones de ruinas, de un pasado sin continuidad, mientras lo colonial y republicana implicaría una cultura viva.

La producción arquitectónica patrimonial, comprende mayormente la producción de las élites tradicionales referentes a sus orígenes e identidad. Para estos sectores en ejercicio de poder, los sectores populares no poseen una arquitectura reciente relevante que trascienda más allá de ser un atractivo turístico. Aunque en los últimos años existieron esfuerzos puntuales para subsanar esta mirada .

Pese a ello, a menudo los especialistas estatales de la identidad, suelen poner en valor aquello que para el ámbito popular ya tiene una importancia consolidada. En este sentido, festividades como la Alasita son un medio por el cual gran parte de la sociedad muestra la arquitectura a la que aspira y le representa, ello lleva de forma inherente la idea de identidad y patrimonio, pero sujetas a una subjetividad social más estable y alejados de posiciones políticas – ideológicas de coyuntura.

Entonces, la identificación y el impulso del patrimonio arquitectónico no es una exclusividad de una élite especializada, sino suele ser -en el medio boliviano- una construcción social permanente que se refuerza periódicamente, poniendo en valor e internalizando elementos arquitectónicos concretos, que forman parte de los horizontes sociales que se expresan en hechos culturales como la Alasita.

VIII. CONCLUSIONES

La miniatura arquitectónica en la Alasita no responde a la influencia de parámetros de la academia ni del Estado y sus paradigmas, lo que implica que su desenvolvimiento es autónomo y ello se refleja en las referencias que le sirven de inspiración. En las Alasitas se refleja la arquitectura mayoritaria que se difunde no solo en las laderas paceñas y El Alto, sino en gran parte de las áreas periurbanas y ciudades intermedias bolivianas.

La miniatura no es una mera representación. El mismo hecho de que forme parte de la ritualidad hace que el no-objeto tenga una carga energética trascendente, es un sujeto, llegando a la categoría de "illa". Esta cosmovisión se constituye en un núcleo cultural fuerte que adopta elementos de la modernidad.

La miniatura arquitectónica no solo está asociada a la ritualidad, funciona como un mecanismo de reconocimiento social a determinados edificios. Así también la internalización y representatividad de la misma, implica la construcción de patrimonio desde una vía alternativa a la académica-estatal. La Alasita en sí, expresa la dinámica y el horizonte de la Bolivia mayoritaria.

El imaginario de modernidad es autónomo, y tiene correlato tanto en la Alasita como en la producción arquitectónica, destacando la diversidad estética que muestra una cultura abierta y dinámica, que mantiene elementos esenciales de su núcleo cultural.


  1. El “Vivir Bien” (“Suma qamaña” en idioma aymara) es el discurso político estatal boliviano centrado en la critica a la modernidad occidental y una imaginada ancestralidad como su superación. (p.3)

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The authors declare no conflict of interest.

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LJRHSS Volume 24 LJRHSS Volume 24 Issue 4, Pg. 71-85
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